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Cierre temporal del Everest

    Dicen que gota a gota se llena el mar. Y, efectivamente, cincuenta y cuatro años después de la primera ascensión al Everest, o Chomolungma ("Madre del Universo") como lo llamaban los sherpas antes de que George Everest lo bautizara con su propio nombre, parece ser que el panorama dista mucho del que los dos reconocidos alpinistas se encontraron. El Everest de hoy en día alberga unas 500 toneladas de basura pese a las expediciones que cada temporada se realizan para limpiar. Muchos piensan que ésto es debido al elevado número de personas que visitan el Everest cada año, pero yo también pienso que es debido a la condición de éstas personas. Es decir, no sólo alpinistas intentan la ascensión del Everest, hoy en día se ha convertido en un reclamo turístico casi más cercano a la gente en función del dinero que tengan que en función de su calidad como alpinistas. De hecho, se calcula que unas 15.000 personas han subido el Everest y posiblemente cientos de miles lo han intentado, pues bien, yo diría que una inmensa mayoría de éstos visitantes actuales no son renombrados alpinistas, aveces ni siquiera son alpinistas, y están acostumbrados a unos servicios que la montaña no da, y mucho menos en el Himalaya.
    En un lugar donde las carreteras casi no existen y las distancias sólo se entienden en días a pie u horas en avioneta, yo creo que ni siquiera debería hablarse de basura. Lógicamente, no puede ni alomejor debe existir un servicio de recogida de basuras, por lo tanto, no se puede generar basura. Ésto, a priori, parece un ideal, es imposible no generar basura después de quizá varias semanas allá arriba, pero creo que debemos de entenderlo así de tajante e inflexible, para poder comprender la urgencia de tomar medidas útiles y precisas.
    Como es normal, que quizá no justo ni bueno sino simplemente normal, la gente local y posiblemente el gobierno se opondrá a cualquier tipo de cierre del monte ya que es su fuente principal, o única en algunos casos, de ingresos. Dicen que un sherpa que sube al Everest gana 1600 libras por 60 días de trabajo, lo cual allí significa alimentar a toda una aldea, el problema es que si no hace eso probablemente ni él ni toda la aldea a la que puede alimentar tengan nada que hacer para salir adelante. El Himalayismo necesita sherpas y los sherpas necesitan al Himalayismo, estamos por tanto ante una situación muy delicada en la que tristemente la ecología y el respeto a la naturaleza quedan en segundo plano.
    Creo que el problema ecológico del Everest es tan delicado como para que sea digno de un minucioso estudio en el que se encuentren soluciones más útiles que la de poner unas tasas elevadísimas. La montaña, de por sí, ya es bastante inaccesible, no creo que haya que poner tasas enormes para hacerla aún más inaccesible y reducir el número de visitantes. Eso parece más bien una medida para el lucro que para la protección del monte. Además, si pones unos impuestos de ascensión elevadísimos por un lado, sí, reduces la afluencia de visitantes, pero también canalizas las visitas hacia gente adinerada o, en el mejor y menos frecuente de los casos, subvencionada, y prohíbes el acceso a grandes alpinistas que seguramente perjudicarían el hábitat en muy menor medida pero no pueden permitirse los costes de una ascensión al Everest.
    Remontémonos a la expedición de Edumnd P Hillary y Tenzing Norgay, que conquistó el monte por primera vez. Corríjanme si me equivoco. Empezaron a trabajar el 1 de Septiembre de 1952 nombrando a Wylie como secretario de orgranización, un mes más tarde sería nombrado sir John Hunt jefe de la expedición. En enero ya tuvieron que realizar el embalaje del material que duró todo el mes. El 12 y el 20 de febrero salireon dos grupos que no se reunieron en Kathmandu hasta el 8 de marzo. Tras muchas dificultades llegan el 12 de abril al Campo Base. Al día siguiente empezaron a subir por la cascada de hielo y no fue hasta el 29 de mayo de 1953, tras nueve campamentos intermedios, cuando alcanzaron la cumbre. Mes y medio del Campo base a la cima, dos meses y tres semanas de Kathmandu a la cima, más de tres meses y medio de Inglaterra a la Cima y nueve meses desde que empezaron a trabajar, y todavía queda el descenso hasta Kathmandu que duró otro mes. Pues bien, hoy en día hay gente que aterriza en helicóptero directamente en el Campamento Base y se hablan de ascensos "express" en unos pocos días. Cada uno tendrá una opinión diferente pero a mí me parece insultante. Mucho habrá tenido que acostumbrarse Edmund Hillary para tolerar ésto y simplemente pedir de forma cautelosa un cierre temporal del monte para poder preservar su ecosistema y poder limpiarlo.
    La accesibilidad está muy bien, pero siempre teniéndola en cuenta como algo completamente dependiente del sujeto al que se aplica, es decir, un progrma informático sí puede ser cien por cien accesible pero una montaña no, y mucho menos el Everest. Está muy bien hablar de accesibilidad pero hay que pensar que no tenemos todos los derechos del mundo sobre todas las cosas. Me repugna muchísimo oír que China ha comenzado a construir una carretera hasta su campo base del Everest y que piensan construir un hotel allí. ¿Jugamos a ser Dios? Deberían pensar, primero en el significado del nombre que la gente local dio a la montaña: Madre del Universo y en si eso no es una profanación y una blasfemia, y segundo en que quizá culturalmente esa tierra debería pertenecer, si no hay más remedio de que pertenezca a alguien, a los Tibetanos.

Foto: Alcoi desde la Font Roja
© 2006 MGO