29-diciembre-2007
Esta excursión se planteaba como complemento del motivo principal por el que íbamos a Madrid, que era tomarnos las uvas en la Puerta del Sol, pero al final se convirtió en la parte más bonita del viaje, ya que salió muy bien y lo de la Puerta del Sol no es nada recomendable, casi todo eran extranjeros y de los españoles se notaba que casi nadie era de Madrid, por algo será. Bueno, nuestro objetivo en primera instancia, después de mucho mirar y pensar, era llegar con la furgona al parking del Puerto de Cotos y dormir allí, al día siguiente nos levantaríamos para hacer una breve excursión a la Laguna Grande, volver a comer y bajarnos ya para Madrid, pero yo tenía el Peñalara en mente...
Cuando llegamos allí había muchísima gente en trineos y demás, aparcamos la furgona tras pasarnos el parking y tener que ir hasta bastante lejos a dar la vuelta y comimos dentro. Después, nos dimos una vuelta por allí y preguntamos cómo estaba la subida al Peñalara. La mujer de la tienda de alquiler de trineos quería colocarnos unas raquetas pero yo desconfié un poco ya que no parecía haber mucha nieve y con el hielo no servirían de mucho. Fuimos a preguntar a la Casa del Parque donde había alpinistas que cuidaban del parque y efectivamente, nos dijeron que no hacía falta raquetas para nada y que, si no madrugábamos mucho, podríamos llegar sin problemas ya que no había mucho hielo ni nieve y la subida era fácil.
30-diciembre-2007
Así lo hicimos, nos pusimos la alarma a las 7, que al final resultaron las 9 nadie sabe por qué, nos hicimos unos cafés y nos pusimos en marcha a las 10:15. En seguida nos dimos cuenta de que estábamos en Madrid porque había una procesión flipante para arriba, pero en cuanto se dividió el camino en dos la gente que subía al Peñalara ya era menos y estaba más desperdigada. Empezamos con la subidita en zig-zag que no era tan dura como parece viendo el mapa y me quedé bastante sorprendido con lo bien que la afrontó María, pensé, no obstante, que cuando llegáramos arriba para coger el espolón final se vendría abajo y tendríamos que contentarnos con las Dos Hermanas.
Nada más lejos de la realidad, cuando acabó el zig-zag es cuando se animó, ante la cercanía de la cumbre supongo, y hubo momentos en que incluso me costaba seguirla.
Un poco confusos y desconfiados ante la cercanía de la cumbre pensamos que se trataría de las Dos Hermanas y, como no veíamos senda para rodearla, comenzamos a subirla con una cierta duda que cada vez se hacía menor de si ese era o no el Peñalara. Cuando faltaban unos metros ya dedujimos que era el Peñalara por lo que recordamos del trazado de la ruta en el mapa y sólo nos quedaban unas zancadas para el abrazo de cumbre y la foto. Llegamos tres minutos antes del tiempo marcado de dos horas.
Al llegar al parking estaba llenísimo. Nos cambiamos y nos fuimos hacia Madrid para comer más abajo y no coger tráfico porque había una inmensa barbaridad de coches. El parking estaba lleno y aún así, bajando vimos bastantes kilómetros de cola de coches que subían. Supongo que es lo que tiene Madrid.
La experiencia y conclusión de la excursión al Peñalara ha sido muy positiva, creo que es un pico perfecto para iniciarse y me alegro de que haya sido aquí la primera invernal de María. Una buena forma de iniciar la temporada.