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Ordesa y Monte Perdido (julio 2006)

    Este viaje se plantea para mí como algo especial por dos motivos. Primero, es un viaje que planifiqué con mis padres exactamente igual pero en sentido inverso y que no pude finalizar por motivos de fuerza mayor ajenos a nosotros. Y segundo, porque es el primer viaje de estas características que hago con María, mi novia, y el primero que emprende ella en su vida.

    24-julio-06
    El grupo lo formamos dos amigos, Miquel y Victor, María y yo. Después de un viaje largo pero entretenido estamos en Bujaruelo y aunque una primera intención era pernoctar libremente en algún lugar que encontrásemos apropiado, al final vamos a pagar el camping porque no hay mucho sitio por aquí para hacer vivac.

    25-julio-2006
    Ha sido una noche difícil porque a pesar de que yo pensé que mi tienda canadiense de toda la vida sería suficiente, estábamos muy apretados. A eso de las siete hemos empezado a levantarnos y nos hemos puesto en marcha poco antes de las ocho. Hemos empezado ilusionados y con ganas pero el puerto de Bujaruelo es realmente duro y nos ha costado bastante llegar al refugio de la Brecha de Rolando que es donde finalizaba la etapa de hoy. Entre tanto desgaste físico por el gran desnivel hemos podido disfrutar de un paso agradable que atravesaba una cascada con cadenas de apoyo poco antes de llegar al final y ver nuestro gran premio, la imponente estampa de la Brecha de Rolando.


    26-julio-2006
    Si la noche anterior fue un caos, ésta ya ha sido de risa. Anoche nos acostamos a las siete o las ocho de la tarde porque estábamos cansados, dejó de llover y no teníamos otra cosa mejor que hacer. El plan era hacer vivac y si llovía entrar al refugio. Como llovió bastante por la tarde y el tiempo no tenía muy buena pinta preguntamos si tenían sitio y nos dijeron que no, así que plantamos el dobletecho de mi canadiense como pudimos entre las piedras y nos acostamos. Sobre las seis de la mañana, a pesar de la obra de ingeniería que hicimos con el dobletecho que permitió que no lo perdiéramos, nos estaba golpenado en la cara por el fuerte viento así que nos levantamos y fuimos a ver si nos daban de desayunar en el hospitalario refugio.
    Pasado un poco el frío, nos hemos decidido a atacar la imponente subida a la Brecha, que asusta más que cansa. Subiendo a la brecha se me ha empezado a despegar la suela de mi bota y cuando he llegado arriba, entre risas e inventos es cuando nos hemos dado cuenta de la importancia del asunto. He intentado repararlo de mil formas, con una correa de la mochila, con pita... y no hay manera.
    Mientras Victor y María iban haciendo camino, Miquel y yo hemos subido al Tailón. Mi primer 3000. Era una subida intensa pero breve, parecida a la de la brecha pero menos breve claro. La experiencia ha sido muy buena, no tenía nada que ver con los otros picos que había hecho, la vista era impresionante.


    Durante la bajada ya no me ha quedadado más remedio que arrancar las dos suelas de mis botas y seguir sin ellas. Lo único que me amortiguaba de las piedras era una fina capa de goma, no iba mal del todo, pero cuando he llegado a Góriz ya no quedaba ni eso. He pedido cola y cinta aislante para ver si se puede hacer algo pero las espectativas son malas, Monte Perdido se ve muy muy lejos con estas botas.
    Por la tarde, hemos ido a bañarnos en una poza del río que baja a la cola de caballo, que por cierto estaba un poco seco, ha sido mi primer baño a dos mil y pico metros de altitud, y mientras nos bañabamos hemos decidido dejar Monte Perdido como deberes para otro viaje, probablemente en Septiembre. En un principio me daba mucha rabia porque era la segunda vez que no podía subir ese pico, y esta vez sí era por causas de las que yo, y sólo yo, era culpable; pero poco a poco lo he ido asumiendo y además me encuentro tan cansado y tan en baja forma que no sé si hubiera sido capaz de subirlo. Queda como deberes.

    27-julio-2006
    Hemos empezado la marcha Victor con chanclas por las llagas que tenía en los talones y yo con la patética reparación de mis botas que apenas duró unos metros, tras los cuales me puse las botas de Victor que gasta como 4 ó 5 números más que yo. Menos mal que sólo nos quedaba bajar el valle de Ordesa, el cual, en una primera impresión, nos decepcionó un poco por la poca agua que llevaba el río. Estaba seco en su parte alta y la Cola de Caballo no lo alimentaba suficiente para que fluyera el agua que se estancaba abajo. Conforme hemos ido bajando ya había cada vez más agua y más vegetación y ya se parecía más a la preciosa estampa que recordaba de cuando vine de pequeño con mis padres.
    Al llegar al final del todo, después de un numerito con un conductor de autobús algo antipático y después de que subieran a Miquel en autostop y bajara él con su coche a por nosotros, al fin, estamos en Bujaruelo. Nos hemos hecho una cerveza, hemos comido y, después de mucho mucho rato de intentarlo Miquel y yo, hemos plantado la tienda como hemos podido porque no había manera de clavar las piquetas. Ya en el bar, jugando a las cartas, ha caido toda el agua que no nos ha caido durante el viaje. Con lo mal plantada que estaba la tienda no tenemos muchas esperanzas de poder dormir ahí.

    Efectivamene, al final hemos recogido y nos hemos bajado a un hotel de Broto porque el refugio de Bujaruelo estaba lleno. Hay que destacar la amabilidad de la gente del camping que nos ha devuelto todo el dinero que habíamos pagado por esa noche.

    Y aquí acaba un interesante y ajetreado viaje en el que hemos aprendido mucho, al menos yo he aprendido que hay que revisar bien el material antes de partir.

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Foto: Alcoi desde la Font Roja
© 2006 MGO