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Orientación, cartografía y planificación de una ruta.

    Brújula
    La brújula es un instrumento que todo el mundo conoce pero cuyas utilidades son algo más desconocidas. En orientación y montaña se usa la brújula con placa de base plana (diseño sueco de los años 30).

    La brújula tiene muchas más utilidades que la de saber dónde está el norte. De hecho, en principio, saber dónde está el norte no sirve para nada. La brújula se usa para analizar direcciones, las cuales se miden en grados con respecto a las cardinalidades norte, sur, este y oeste. Así, el norte corresponde a los 0º (o 360º), el sur a los 180º, el este a los 90º y el oeste a los 270º. ¿Cómo se define una dirección? muy sencillo, desde donde estamos cogemos la brújula manteniendola paralela al suelo y apuntamos con la flecha que hay dibujada sobre la placa en la parte de arriba hacia la dirección que queremos analizar y luego giramos el limbo (ruedecita que gira y lleva anotada la graduación) hasta que su flecha de 0º (norte) coincida con la mitad roja de la aguja imantada. La graduación que queda anotada en la parte más cercana a la flecha que está apuntando hacia nuestro objetivo es la que define su dirección desde el punto en que nos encontramos.

    En la imagen vemos como el árbol, desde la posicion en que se encuentra la brújula, está a 110º.

    Esto tiene una utilidad muy interesante al realizar una ruta circular en la cual a mitad de ruta nos vemos sorprendidos por la niebla o el mal tiempo.

    Si queremos ir de A a B, luego a C y, por último regresar a A. Es interesante que cuando estemos en A tomemos la dirección de C (si tenemos la fortuna de que C es un punto visible desde A) y la anotemos. Luego, siguiendo el procedimiento habitual, tomaremos la dirección de B y la seguiremos para llegar a ese punto. Una vez en B tomaremos la dirección de C y haremos lo mismo y si al llegar a C no podemos ver el punto A por niebla o mal tiempo tenemos la opción de regresar siguiendo la direccion opuesta a la que calculamos al principio. Es decir, la graduación obtenida +180º (o -180º). También podemos seguir la dirección de A si ponemos bajo la flecha la graduación obtenida al principio pero en lugar de hacer coincidir la parte roja de la aguja imantada con los 0º hacemos coincidir la parte blanca.
    El cálculo de la dirección opuesta también lo podemos utilizar si siguiendo una dirección perdiéramos el referente (árbol, cima, casa) por el que nos guiábamos. No tenemos más que mirar hacia atrás y hacer coincidir la dirección opuesta a la que seguíamos con el lugar desde el que tomamos la medición anteriormente.

    Mapa
    El primer requisito que debe cumplir un mapa para ser usado en montaña, y el que lo diferencia de otros mapas, son las curvas de nivel. Son líneas que unen puntos que poseen una misma altitud con respecto al nivel del mar. Normalmente son líneas cerradas y concéntricas cuyo centro es un pico o el punto más bajo de una depresión. Las curvas de nivel nos dan una idea del relieve del terreno, concepto más importante de lo que parece ya que el relieve modifica las distancias de las rutas a seguir. Es decir, si medimos en un mapa una distancia y la calculamos en metros o kilometros haciendo uso de la escala estamos obteniendo la distancia horizontal, no la distancia real. Ésto cobra importancia a nivel de montaña ya que es donde más diferencia hay entre la distancia real y la horizontal. Veámoslo con un ejemplo:

    en la figura vemos cuatro distancias (abajo) extraidas de una sóla línea que cruza las curvas de nivel (arriba). La distancia "a" corresponde con la distancia horizontal, la que medimos sobre el mapa. La distancia "b" es el desnivel superado, calculado con ayuda de las curvas de nivel. La distancia "d" es la distancia real, muy difícil de calcular y normalmente obviada. Y por último la distancia "h" sería una aproximación a la distancia real que se puede calcular fácilmente (h2=a2+b2), aunque no se utiliza porque también puede variar mucho de la distancia real. Por todo lo dicho, y porque no es lo mismo una distancia en llano que en cuesta, las rutas en montaña no se miden en kilometros sino en tiempo. Para calcular el tiempo de una ruta se suele usar una fórmula que consiste en que en una hora se recorren 4 km horizontales o se suben 400 m verticales, calculamos los dos tiempos teniendo en cuenta la distancia horizontal y vertical de la ruta y al mayor de los dos le sumamos la mitad del menor.
    Por ejemplo, desde el parking de Ordesa hasta el refugio y mirador Calcilarruego hay, si no me falla el curvímetro, unos 3 cm en mi mapa escala 1:40.000, es decir, unos 1200 m de distancia horizontal (a=1,2 km) y unos 620 m de desnivel (b=620 m). Para la distancia "a" tenemos un tiempo de 18 minutos y para la distancia "b" un tiempo de 93 minutos, como el segundo tiempo es mayor le sumamos la mitad del primero y nos da un tiempo de 102 minutos. Con lo cual, tenemos que para subir del parquing de Ordesa al refugio de Calcilarruego por la senda de los cazadores hay que emplear, teóricamente, una hora y cuarentaydos minutos. Los tiempos que calculemos por estos métodos sólo deben servirnos de guía, ya que, primero, habría que adaptarlos al terreno, a la situación meteorológica, a la situación y condición física de cada uno y a diversos factores y, segundo, porque los métodos de medición no son tan exactos como para aproximar hasta los minutos. Del cálculo anterior podríamos decir que la ruta se puede hacer, si está todo en orden y en condiciones normales, en un tiempo de entre una hora y media y dos.

    Mapa y brújula
    Usando la brújula sobre un mapa tenemos dos aplicaciones muy utiles y usadas. Una es la de calcular la dirección entre dos puntos para luego seguirla sólo mirando la brújula y otra es la de la triangulación, usada para encontrar la posición exacta de un punto (como el punto en que nos encontramos por ejemplo).

    Para calcular la dirección de una línea recta en el mapa se hace de forma muy parecida a como calculábamos direcciones en el paisaje, sólo que ahora debemos colocar la brújula sobre el mapa y alinear uno de sus lados verticales (los más largos) con la línea de la cual queremos su dirección. Seguidamente giramos el limbo y calculamos la dirección como he explicado antes. Esto se usa en carreras de orientación en las que en el mapa se dibuja una ruta mediante líneas rectas que suelen tener en sus extremos bases en las que hay que "fichar" con una targeta que nos dan para después corroborar que has pasado por todas. Los corredores calculan las direcciones sobre su mapa y luego no tienen más que seguir la dirección mirando la brújula o identificando un objeto característico del paisaje, aunque se recomienda mirar la brújula de vez en cuando.

    La triangulación es un método muy utilizado en la vigilancia forestal para identificar la posición exacta de algo, con un margen de error claro. Por ejemplo, imaginemos un sistema de vigilancia que tiene dos bases A y B, la base A avisa por radio de que ha visto una columna de humo a 45º. Desde la central saben que la columna de humo se encuentra en una línea que pueden trazar sobre el mapa:

    Sólo con esta información, normalmente no sabrán donde está el orígen del posible fuego. Es entonces cuando avisan a la base B y le preguntan si visualizan humo hacia el norte o noroeste. Cuando B les responde con una dirección, entonces pueden trazar una segunda línea que les de el punto dónde está el peligro:

    La triangulación también puede usarse para encontrar tu posición en el mapa. El método consiste en trazar las dos líneas en base a la dirección a la que veas dos objetos contundentes y lejanos, por ejemplo dos picos. Trazas las dos rectas con sus direcciones y haciéndolas pasar por respectivos picos y donde crucen es donde debes estar si todo ha ido bien.

    La triangulación resulta más precisa cuanto más próximo es el ángulo que forman las dos rectas entre sí a 90º sin superar esta cifra. También se puede usar para afinar aún más y para comprobar errores una tercera línea.

Foto: Alcoi desde la Font Roja
© 2006 MGO